Teniendo en cuenta que Colombia es un país en vía de desarrollo, a pasos agigantados, ejecutar este tipo de negociaciones, es un arma de doble filo, en primer lugar por ser por con un país desarrollado y con un PIB alto y en segundo lugar por la asistencia que debe tener el comercio nacional, nos veríamos bastante afectados frente al país competidor en este caso Canadá, por el gobierno no haber realizado capacitaciones de su fuerza de trabajo y comercial.
En consecuencia el sector que más apoyo debe tener por parte del gobierno, por tener grandes oportunidades en el mercado canadiense, es el agrícola, la inversión debe ser alta, sobre todo para que las empresas domésticas estén preparadas para que sus productos entren con facilidad al mercado adyacente.
Ciertamente algunos empresarios logren negociar sus productos obteniendo utilidades representativas, a menos que este muy bien instruido, por ser el reto tan amplio entrar a competir con un mercado más exigente o con diferencias grandes a los que se ha venido trabajando.
Tal vez las negociaciones entre Colombia y Canadá serán amplias y de grandes oportunidades, gracias al potencial de inversión que tiene Canadá es bastante probable que Colombia salga beneficiada en el ámbito tecnológico y de desarrollo productivo.
Seguramente la facilidad de acceder a permisos entre los dos países será bastante satisfactoria, la entrada de los Canadienses será evidenciada. Las oportunidades en el ámbito laboral serán propicias para los técnicos, tecnólogos y profesionales que cumplan requisitos que la oferta laboral Canadiense tenga.
De no haber preparación que prevea las debilidades de nuestros empresarios nos veremos muy afectados en nuestra balanza comercial por que seguirán entrando bienes de Canadá y las exportaciones posiblemente seguirán decayendo.
